Conciencia educada

Seguimos con la resaca del juicio de “La manada”, pero no una de esas resacas plácidas que dejan quince días en la costa mojito en mano y paellas a cascoporro, no, de esas de garrafón barato y hielo fabricado con agua del grifo en tascas sucias y oscuras.

Ahora parece que la dirección del viento cambia, coge fuerza y como siempre comienza a golpear a diestro y siniestro contra todo lo que se mueve y se interpone en su camino y es especialmente duro contra el que piensa y opina de manera distinta.

Me estoy refiriendo a esta corriente negativa contra el sexo masculino, contra todos, sin distinción, haciéndonos participes a todos por la decisión de uno, como si el conjunto fuésemos cómplices o testigos silenciosos.

“Hay que educar a los hombres a no violar”

Sinceramente, no sé que parte de esta perla me produce más ardor de estómago, si el hecho de sentirme con un retraso mental de manual o el que alguien me tenga que decir a estas alturas “Violar es malo, violar caca”.

El ser humano es egoísta por naturaleza, egocéntrico y despegado, al que no le importa dañar la integridad de su vecino si en el camino consigue lo que quiere, porque así nos han educado, porque eso es lo que vemos en las altas esferas, porque el que no lo es, se acaba convirtiendo. Vaya por delante que el dolor ajeno no nos importa, nos da igual dejar abatido a otro ser humano, con dolor o incluso lágrimas, de echo, eso es una prueba de fuerza, enseñamos músculo humillando al de enfrente, si tu rival llora y no sale de casa en cuatro días es una épica victoria.

El daño infligido es sinónimo de lo fuerte que somos capaces de golpear.

El daño infligido debería ser sinónimo de lo crueles que podemos llegar a ser.

Vaya por delante también que en cada generación que sube se arraiga mas fuerte y profundo el “coge lo que quieras y cuando quieras”, como padres, cada vez somos mas cafres e incompetentes, formamos una burbuja alrededor de nuestro hijo, una burbuja de sobreprotección en la que no dejamos atravesar ni el aire, seguro que te suenan frases como “yo pago el colegio para que apruebes a mi hijo”, “si mi hijo suspende será que no eres buen maestro”… Y como esas, un sinfín de estupideces más propias de un inepto botarate que de un padre preocupado por hacer de su hijo un hombre con recursos propios.

Y esto no solo pasa en la infancia, sucede en el trabajo, en la calle, en los centros comerciales, yo paso por donde me da la gana y si algo me sucede, es culpa tuya.

Vivimos una generación donde suceda lo que suceda culpamos al receptor del daño, si fulanito recibe una paliza en la calle, la culpa es suya porque sabía que esas calles son peligrosas, si ha tenido un accidente, la culpa es suya por adelantar en un cruce y como esas calles son peligrosas y allí hay un cruce, te estás exponiendo voluntariamente al peligro.

Ahora cojamos todo lo anterior dicho y metámoslo en una batidora, no nos importa el daño ajeno, cuanto más humillemos, mas fuertes somos, coge lo que quieras y cuando quieras, si alguien te dice algo le parto la cara, entra donde quieras, cuando quieras y como quieras, buscaremos la manera de culpar al otro.

Pues con esa educación, hoy un niño de un año de edad quiere eso que brilla tanto encima de la mesa, dentro de siete años quiere que le compres ese juguete tan caro que está tan de moda y dentro de veinte años quiere las bragas de una tía y tú, inepto botarate le has enseñado que puede coger lo que quiera y cuando quiera y a partirte la cara con Dios si hace falta para que lo tenga, tú, inepto botarate, te has endeudado hasta las cejas para comprarle a tu hijo esa moto tan cara para que no sea el loser de su grupito de colegas tuercebotas, tú, inepto botarate, gritaste y amenazaste al profesor cuando deberías haber gritado y amenazado a tu hijo por no ser más que un bulto sospechoso en la escuela, tú, inepto botarate, no le enseñaste a tu hijo que su libertad acaba donde empieza la del de al lado, que el colegio está para recibir conocimiento, la educación es cosa tuya, que no tiene que respetar a las mujeres, tiene que respetar a las personas, que si quiere esa moto, tiene que trabajar y ahorrar, que ese juguete es demasiado caro… Tú y solo tú, inepto botarate deberías haberle enseñado lo que significa la palabra “NO” y que si aún así decide no aceptarlo, no buscarás la manera de defenderlo, debe asumir las consecuencias.

No, no creo que haya que educar a los hombres a no violar, hay que educar a las personas a ser rechazadas, a perder, a caer cuando lo tenían todo a favor y creo que cuando lo entendamos, empezaremos a dar pasos hacia adelante.

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