Me desnudo

No es santo de mi devoción hacer lo que estoy haciendo, no lo es, de echo, detesto ver este tipo de cosas en las redes sociales, siempre he sido de tener este tipo de charlas en un bar, cerveza en mano, intimidad y una persona de confianza, pero últimamente estoy haciendo inventario de mi vida, dando un repaso a mis éxitos y fracasos, a gente que se ha quedado atrás, bien por voluntad propia, bien porque no lo he querido o necesitado por considerar una compañía tóxica para mi futuro.

Últimamente tengo muchas ganas de gritar, de romper algo, de calzarme mis deportivas, ajustarme las mallas y correr, correr hasta que se acabe el camino, comprobar por mi mismo la circunferencia del planeta y una vez hecho, volver a dar la vuelta, de apagar el teléfono móvil y desaparecer un par de años, que no me encuentre ni el oxígeno que respiro, aislarme tan lejos de la civilización que se me olvide hasta mi propio lenguaje y rodearme de animales (pero de los que usan su cerebro para algo más que herir al que tienen al lado, no como el ser humano) y si son perros, ¡mejor!

Y tú me dirás no sin razón “Pues grita hombre, libéralo”, NO… Si grito, me llamarán alborotador, si rompo algo, violento, si corro hasta desfallecer, desequilibrado, si apago el móvil y desaparezco, cobarde, si me aíslo, antisocial… y así un largo etcétera…

Hace años, muchísimos años, descubrí una pasión, escribir, ni siquiera dominaba el lenguaje como es debido pero me tumbaba en el suelo, boli bic cristal en mano y creaba historias, mi primer personaje “Chispita”, una niña de mi edad que solo quería ser aceptada… Bendita inocencia…

Cómo decía, que me lío… aparte de una pasión, he descubierto hace poco la parte de liberación que supone para mi ponerme frente al ordenador y crear historias, las horas vuelan, el tiempo se olvida de mí, no tengo frío, ni calor… no existe el dolor, ni físico ni emocional… Así que no voy a gritar, no voy a romper nada, no voy a correr, no voy a desaparecer… voy a escribir, como carta abierta a todo el que quiera leer, conocerme o porque se aburre, me da igual, necesito sacarlo de una jodida vez y voy a hacerlo de la mejor manera que sé, no soy inteligente, ni siquiera espabilado (por dios, si me pierdo en mi propia casa estando a oscuras…) pero la vida me ha dado el don de ser capaz de expresarme mediante la palabra y voy a utilizarlo.

Tengo (a fecha de hoy) 35 años, nací y he vivido toda mi vida en Zaragoza, o como yo la llamo, “la capital del mundo”, odio su clima, su nefasta infraestructura y su nula capacidad (como buenos españoles que somos) para cuidar lo bonito que tenemos… pero oye, oigo “Zaragoza” y algo se me mueve dentro, un yo que sé, que qué sé yo…

Desde bien niño he admirado a mi madre, es el espejo donde siempre he querido mirarme, el modelo de persona que siempre quise ser… y la persona que jamás seré…

Cómo referencia cariñosa siempre me llamó “boca cabra”, porque comía de todo, vaciaba los platos ya fuese verdura, pasta o sobras de hace cuatro días, siempre creyó (y sigue creyendo) que tengo buen paladar, pero no, es algo instintivo, celular, inconsciente… entra en la cocina, dedica una hora a prepararme algo de comer y me gustará, por decreto de mis joyas colgantes, no sé si es una reacción de mi cerebro, que mis papilas gustativas hacen travesuras, no lo sé… pero si sé que si alguien, quien sea, tiene el detalle de perder tiempo para darme de comer, a mi cuerpo le gusta, vacío el plato y rebaño con pan las sobras… si para entonces no he reventado, repito.

Me controlan las emociones, llevo treinta y cinco años luchando contra ellas y después de más de tres décadas he tirado la toalla, les he cedido el control, es mi sello, mi personalidad… ¡soy asín!

Gracias al punto anterior la gente a la que quiero tiene una capacidad enorme y brutal de hacerme daño, si te demuestro aprecio, me tienes cogido emocionalmente por los pendientes.

Odio el famoseo en todas sus formas, podría tener en la habitación de al lado a Rafa Nadal, Michael Schumacher, Carolina Marín, Sheila Herrero y a los Rolling Stones echando unos gin tonics y seguiría tumbado en mi cama viendo memes en Facebook.

Soy extremadamente tímido y gracias a eso he perdido la ocasión de conocer gente realmente interesante.

Soy incapaz de sentir atracción por la “belleza fabricada”, esa “belleza” que se consigue a golpe de bisturí y botox, lo más sexy de una mujer es su cerebro, dame una buena conversación, natural, divertida y loca y apartaré de un manotazo a Scarlett Johanson para llegar a ella.

Un día le dije a una persona, ¿sabes que diferencia hay entre Megan Fox y tú?, que la primera es como la Basílica del Pilar, el Acueducto de Segovia o La Sagrada Familia, puedes contemplarlas durante unos minutos, pero pasado ese tiempo dejan de tener interés, tú eres cómo contemplar un atardecer, una cascada o la caída de la lluvia, podrías pasar la eternidad observándolas… Y esa es mi diferencia entre belleza fabricada y belleza real.

Se han reído tanto de mí y me han humillado tanto (hombres) por cosas cómo las que acabas de leer, que perdí la cuenta hace muchos años.

Me han destrozado psicológicamente y machacado emocionalmente gente a la que se lo entregué todo, convertido mis sentimientos, esos que cuentas en la intimidad de una conversación con alguien de especial confianza en chascarrillos de bar, seguro que te ha pasado, duele ¿verdad?, duele mucho cuando llega a tus oídos en forma de risas y humillación algo que confesaste a ese amigo que considerabas íntimo.

Pertenecí a un grupo de teatro durante muchos años, tengo dos premios, uno a mejor actor y otro a mejor actor de reparto y jamás entendí por qué me premiaron, me consideraba de los malos, otro motivo más de burla y chanza entre mis “amigos”.

Nunca me he considerado víctima de nada, no tengo una vida que no haya tenido cualquiera, pero sí me acuso de entregar mi corazón demasiado rápido.

Me he tatuado a mis perros en el pecho… por una profunda depresión, de esas que sabes que no vas a salir adelante, que hasta aquí llegaste, de esas que bajas los brazos y te rindes y descubrí que sólo tienes a tres personas en la vida, el resto son pasajeros que han coincidido contigo en el vagón y esperan su parada para bajarse sin girar la cabeza, decidí tatuarlos en la zona del corazón para recordarme que nadie va a entrar ahí hasta que yo considere que son cómo mínimo, tan grandes como mis peludos.

He dejado de creer en la amistad y en el amor, algo que siempre defendí cómo único e incansable ha pasado a ser intercambiable, ningún amor supera la distancia, ninguna amistad entiende de caídas. La persona que te ama preferirá tener alguien con quien dormir todas las noches aunque no la ame que tenerte lejos y esperarte, falla a tu mejor amigo y sólo quedará eso en tu currículum.

Me da asco la prepotencia y la falsedad, aquellos que sonríen cuando te tienen delante y dicen cosas cómo “tenemos que quedar”, “me alegro de verte” y te despellejan sin contemplación antes de que hayas abierto la puerta de su casa para irte. Si tienes el ego muy subido procura estar lejos de mí, existe un alto porcentaje de que acabemos muy mal.

Me repele la gente que no es capaz de entender la diferencia entre ser sincero y ser un borde cuando nadie les ha pedido opinión.

Me aburre la gente que no mide sus palabras y luego se ofenden cuando contestas en el mismo tono, si sacas la espada, debes estar preparado para que el de enfrente saque la suya.

Bostezo cuando oigo hablar a esa gente que trivializa y ridiculiza cualquier cosa que esté de moda, los “anti todo” y siempre he tenido curiosidad por ver en que invierten su tiempo libre.

Sigo jugando a videojuegos, leyendo cómics y viendo dibujos, fan atemporal de Dragon Ball y Saint Seiya, coleccionista de frikadas empedernido, tengo un niño dentro al que no he permitido crecer, si algo bueno me ocurre en la vida, lo dejo salir para que lo disfrute él, ya bastante hija de puta es la vida como para no permitirme disfrutar de las pequeñas cosas.

Que la belleza está en el interior no se lo cree ni el que asó la manteca, seguro que tienes al lado a una persona que todos los días se levanta a las cinco de la mañana para trabajar, conoce todos tus gustos y partiría el planeta por la mitad si algo te sucediese, pero por quien chorreas es por ese actor/actriz/cantante/futbolista que tan buen@ está. Haz memoria, cuantas veces en la intimidad con tus amig@s has hablado del bombón y lo tremend@ que está ese actor/actriz y cuantas veces se lo has dicho a la persona que de verdad merece esas atenciones… LA QUE ESTÁ A TU LADO… Prueba a decírselo ahora, ahora mismo, deja de leer y dile “¡¡Joder, que buen@ estás!!”, así, a lo bestia… mírale la cara, su reacción, como sonríe, como se ruboriza… y ahora dime que no te llena más que decirlo del pimpín que sale en tu serie favorita…

Vamos de guays por la vida, enviando mensajes de ayuda al 5555 para “apadrinar a un niño” o “salvar una vida”… o como lo llamo yo “a multimillonario se le ha antojado cambiar de coche y tú me lo vas a pagar” pero eres incapaz de echar una mano a ese vecino que no tiene para comer, ayudar a un anciano a cruzar la calle o hacer una llamada de teléfono a esa persona que está tan jodida.

Durante cinco años pertenecí al ejército, he estado en Afganistán y Kosovo y con toda la pena de mi corazón no estuve en Pekanbaru, de aquellos años tengo los mejores recuerdos laborales, hice amistades que aún hoy conservo y los considero los mejores años de mi vida, añoro a esa panda de cabrones enfermos.

En aquellos tiempos me tocó (con todo el honor el mundo) portear uno de los féretros de un compañero fallecido en el accidente del Yakolev 42, a día de hoy sigo teniendo pesadillas con accidentes de aviones.

Una de las cosas que más me gustan es tener una conversación con un niño y charlar de cualquier cosa, no hay nada más inocente y sincero que un infante, si uno te dice que le caes bien, le caes bien, sin segundas intenciones, sin espejismos, no sienten vergüenza de ser quien son, de gustarles lo que les gusta, nunca ridiculizarán tus gustos… Es cómo una puesta a punto de mi cerebro, cómo oxigenar y ventilar mi espíritu.

Tengo pasión enfermiza por los conguitos, hasta el punto de no ser capaz de dormir por las constantes arcadas fruto de comer más de medio kilo de una sentada.

Tengo un trauma irreparable, tuve una gata, se llamaba Pelusa, uno de esos animales que no se puede separar de ti, que se precipitaría a la calle desde la ventana con solo escuchar tu voz allí abajo, fuimos inseparables… falleció un fin de semana que no estaba en casa, no me despedí, no la enterré… Y me tocaba a mí hacerlo… me dieron la noticia el domingo por la noche a mi regreso… no soy capaz de ver una foto suya sin arrancar a llorar (de echo, dejo de hablar de ella porque ya está aquí la primera lágrima).

Si indagas en la música de mi móvil encontrarás desde Metallica hasta los Backstreet Boys, pasando por Porta y Celine Dion, ¡toma cocktel!

Soy muy sensible con las muestras de cariño, ver un abrazo de dos personas que se quieren y llevan mucho tiempo sin verse me hará llorar como un niño al que le han quitado el chupete.

Me dan acidez los “Manoletes” que hablan a toro pasado, no aportan nada y cuando te equivocas empiezan su frase con “Lo que deberías haber hecho es…”

Me repugna esa manía que tenemos los tíos de querer ser los machos Alpha, de ser ignorado por todos en una conversación y ver como se matan para ayudar a una mujer con mi mismo problema.

Esto último no es coña ni una exageración, haced la prueba como hice yo, en un foro consulté una duda sobre Photoshop y apenas tuve dos respuestas, me creé otro usuario, con el nombre “Susana” y una foto de perfil que descargué de Google e hice la misma pregunta en el mismo foro, ¡sorpresa!, en diez minutos 23 respuestas y dos peticiones de número de WhatsApp, que majos, me querían dar soporte y explicarme paso por paso a solucionar cualquier problema…

En fin… creo que por hoy ya he tenido suficiente y si alguien ha leído hasta el final, pues seguro que también, a mí me duelen los dedos y a ti los ojos.

¡¡Hasta la próxima entrada!!

14 Comments

  1. …Hay que ser MUY VALIENTE para desnudarse como tú lo has hecho.
    Cuesta mucho,en este mundo donde IMPORTA más el “envase” que lo que hay dentro.
    Gracias por compartir “tu alma”

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  2. Me gusta todo lo que escribes pero esta en especial, he llorado con la pelusa y con los abrazos de la gente que hace mucho que no se ve, a mi también me gusta mucho hablar con los ñiños te sientes libre de decir lo que quieras porque nunca te juzgarán y siempre te escuchan, (algo difícil de encontrar hoy) en fin que no me extiendo más, me siento identificada con muchas cosas o más bien todas. Desde luego sigue escribiendo que da gusto de leerte.

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