La Celda: Detrás del papel

10.322 palabras después acabo de subir la última entrada de “La Celda”… Parece mentira, hace ya casi seis meses que empecé con esta historia y ahora que la he acabado es como si algo se hubiese ido… Casi hecho de menos a los personajes… tú, si las has leído habrán sido unas pocas horas, si llegaban, para mí, ha sido medio año con ellos en la cabeza, hilando sus historias, atascándome, pensando diferentes finales, apartando la historia y dejando días para que ella sola encontrara su camino… Todo el que escribe sabe lo difícil que es esto de contar historias… “¿Aburrirá?”, “¿Explico demasiado?”, “¿Tendría que ir más al grano?”, “¿Cómo cojones saco a los personajes de aquí?”… ¡Es un sindiós!, (lo sé corrector, no existe esta palabra, pero ellos me entienden) te lo aseguro, pero aquí está, finalizada y orgulloso de que alguno de vosotros la haya leído hasta el final y mira, a modo de prólogo quería compartir con todos vosotros algunas curiosidades y/o anécdotas de lo que ha sido este recorrido, para mí, apasionante.

Podría deciros que los padres de esta historia son una película terror/gore y una canción de rap… te acabo de dejar con el culo torcido, ¿verdad?, no es para menos, no, no he bebido… hace ya muchos años estaba viendo Saw, (una de las franquicias que he seguido con más fanatismo), en una de las entregas de la saga (si no recuerdo mal era la V), Puzzle, el asesino, alecciona a uno de sus discípulos para que continúen con “su obra”, bien, en un momento determinado se justifica diciendo algo así como “Si el sujeto sobrevive a mi método queda instantáneamente rehabilitado”… y dejando aparte el tipo de medios que usa, sí me pareció interesante la filosofía que proponía, sufrir un dolor para empatizar con la persona a la que hemos hecho daño… creo que si sufriéramos en nuestras propias carnes el mismo dolor que infligimos a los demás con nuestras palabras o actos nos lo pensaríamos dos veces antes de sacar la lengua a pasear… aquello debió grabarse en mi subconsciente.

¿La madre?, estaba escuchando música con los auriculares, como es bastante habitual en mí, suelo hacerlo muchas noches, me despejan la cabeza y me ayuda a dormir, en uno de los saltos comenzó a sonar la canción “La Bella y la Bestia” del rapero Porta, (si no habéis escuchado esta canción, ya estáis tardando), trata sobre el maltrato y hay una frase de Norykko (de las mejores voces que he escuchado en mi vida) que dice: “Daría todo porque entiendas un solo segundo de mi sufrimiento” mientras el coro canta “Pero mi dolor, será tu prisión”… y a la velocidad de la luz las dos situaciones se unieron… compartir el sufrimiento y rehabilitarse, me pareció interesante enfocar este tema desde este ángulo.

El capítulo 5, el maldito y puto capítulo 5… cada uno de los ocho capítulos que forman La Celda me llevaba entre dos y tres días escribirlos, dependiendo de mi capacidad de concentración e inspiración… hasta que llegué al quinto… tenía que describir la violencia, el maltrato, el abuso de fuerza física… me llevó casi dos semanas… simplemente no quería escribirlo, me hacía sentir mal, sobretodo porque estaba escrito en primera persona, me veía a mí… buff… de echo, el capítulo 4 no iba a existir, no lo tenía planeado pero al tercer intento de escribir la noche de violencia decidí darme algo más de tiempo y metí la conversación de Abraham y Jonathan en el bar, en parte relleno, en parte un poco como metáfora de lo que yo mismo sentía mientras describía la escena, (cuando Abraham va al baño y llora desconsolado) que en un principio iba a ser más larga y más violenta… simplemente no me atreví…

Y al hilo y como simple curiosidad, por más que lo intento me cuesta horrores escribir en tercera persona, crear situaciones “para otro” y es increíble como me fluyen las ideas cuando lo hago en primera persona, quizá por eso de momento, todo lo que tengo escrito es desde mi punto de vista… no viene al caso pero me apetecía soltarlo jejeje.

Pues dicho esto me gustaría agradecer a unas cuantas personas que por diferentes razones me han motivado mucho para seguir escribiendo y oye, si queda aquí escrito pues mejor, ¿no?

  • A todos los que habéis leído cada episodio de La Celda, no conozco vuestros nombres, de echo, no sé si alguien lo ha hecho, pero si ha habido alguien, GRACIAS.
  • A María José y Miguel Ángel, infatigables e incombustibles en sus palabras de apoyo y ánimos.
  • A Sofía, Carmen, Miriam, Judith y Gema, cuatro fans a las que adoro y me hacen sentir más grande que Stephen King.
  • A los que reservasteis diez euritos para comprar mi primer relato editado, diez millones de abrazos se quedarían cortos.
  • A Natalia, por prestarme sus palabras (la deportista del capítulo ocho) y por mostrarme admiración cuando estaba empezando (cuando más la necesitas).
  • A mis hermanos Alejo y Bárbara… deberíais conocerlos…
  • Y a ti mamá… que voy a decir de ti que no sepas ya… que necesitaría diez vidas para demostrarte lo que te quiero…

gracias

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s